Nuestra historia...una nueva historia
 

 

Tengo 15 años, desde que tenía 7 formo parte de esta comunidad llamada KALAPA. KALAPA significa la fuente de la sabiduría eterna donde vivían seres inmortales en armonía perfecta con la naturaleza y el universo. 

Cierra por un instante tus ojos y te cuento la historia de este mágico lugar, en el cual me he conocido, he crecido y he aprendido a vivir.

Todo comenzó en marzo del 2014 cuando un grupo de adultos soñadores, que se llamó “El Caldero”, en el cual se encontraban mis papas, quiso lanzarse a una aventura, que en ese momento otros sentían como algo “loco” pero “atractivo”. Este grupo de aventureros quiso desafiar la forma en que se venían educando a los niños en nuestro país y se atrevió a proponer una nueva forma de facilitar el aprendizaje. Bueno, realmente no era tan “nueva”, tenía que ver con volver a los orígenes, al conocimiento ancestral, a la conexión con la tierra, con los animales, con el espíritu y la sabiduría con la que cada uno de nosotros viene al mundo.

Nuestro país se encontraba en un momento muy importante para nuestra historia: el proceso de paz. Y más allá de lo que pasara en La Habana, nuestra sociedad pedía a gritos recuperar unos valores que realmente nos permitieran vivir en paz.  La desconfianza, el miedo, el resentimiento, el egoísmo y el orgullo nos tenían paralizados. El Caldero, en unión con otras iniciativas buscaba construir un espacio donde la colaboración, la inclusión, el perdón, el respeto y la co-responsabilidad de nuestras acciones fueran una vivencia diaria.

Esta apuesta no era “de ellos”; ellos fueron sólo los vehículos para permitir que este sueño pasara de lo abstracto a lo concreto. KALAPA era una misión y una necesidad para el cambio en la educación que muchos colombianos soñaban.

Siendo así, más exploradores se unieron al propósito de KALAPA “Una comunidad holística de aprendizaje integral donde cada uno de nosotros somos protagonistas de un aprendizaje con sentido, nos conectamos con nuestro máximo potencial, creamos relaciones sanas y significativas y somos co- creadores de un mundo más consciente y compasivo.

En enero del 2015, 30 personas, entre las que estábamos mi hermanito de 4 años y yo, muchos otros niños, papás, y algunos aliados y amigos del proyecto, comenzamos la adecuación de nuestro hermoso lugar.

En esa misma época nuestros padres y facilitadores, empezaron a buscar referentes y experiencias que los inspiraran. Apareció UNIVERSAL MANDALA, OPEN SCHOOL en California, PONO en NY School Around Us, en Maine , AERO -Education Revolution. Estás experiencias , algunas con más de 40 años de historia, les demostraron que no estaban solos.

 

Sus metodologías que privilegian la experiencia directa y que valoran “los errores” como puertas a las innovación, me han permitido aprender a “pensar”, a reflexionar sobre mis experiencias, a hacer uso de la información, a elegir y hacerme responsable de mis elecciones. He desarrollado mi intuición, mi imaginación e ilimitada capacidad para crear. He aprendido a resolver problemas y a no “comer entero”. Además he adquirido los conocimientos necesarios para el mundo en que vivo.

Mis maestros/facilitadores han sido personas muy amorosas, presentes, que nos aceptan y nos quieren a cada uno como somos, no quieren cambiarnos, creen profundamente en el conocimiento que está dentro de cada uno de nosotros, ellos nos acompañan, nos retroalimentan, nos permiten equivocarnos y ensayar distinto, ellos nos permiten elegir, no nos dicen el camino, ellos nos dan libertad con responsabilidad.

¿Y qué pasa con KALAPA hoy 8 años después (2022) ?

Ocho años después, KALAPA es una realidad. Más que un colegio, somos una comunidad experimental, INCLUYENTE de aprendizaje que ha formado a cientos de maestros del sector público y privado y que ha empezado a ser replicado en diferentes regiones del país.

Somos una comunidad sostenible que se sigue desarrollando y creciendo gracias al aporte de nuestros papas y las donaciones de nuestros aliados.

Somos ejemplo para muchos en Colombia y el mundo. Estamos dejando huella.

Al final les diría que:

En KALAPA, la mente se desafía y se entrena

El cuerpo se cuida y se fortalece

El corazón se conmueve y se consiente

Y el espíritu se alimenta

¡Bienvenidos a ser parte!